6 de diciembre de 2009

Ecuador Sin Censura

Ecuador Sin Censura



$25 PARA SALIR DE LA POBREZA

Posted: 05 Dec 2009 03:51 PM PST





Escuchaba a Fabricio Correa, el hermanísimo, en una entrevista con Bernardo Abad, mencionar que el Plan Retorno de los Migrantes ha sido un estrepitoso fracaso. Que de 2 millones de ecuatorianos que migraron al exterior, apenas 6000 han decidido acogerse al plan retorno, y de esos 6000 ya hay algunos arrepentidos que buscan como regresarse. Olvidaron mencionar a los vivos de turno, que siempre los hay, quienes, aprovechando las ventajas del Plan Retorno, hacen negocio vendiendo, por debajo de la mesa, sus cupos de menaje de casa, de equipos de trabajo, o de préstamos para inversiones.

6000 aplicantes es, sin duda alguna, una cifra ridícula, desoladora, paupérrima, teniendo en cuenta que, de acuerdo a cómo nos lo presentan los Bolivarianos del Siglo XXI, la crisis del Capitalismo es brutal y, prácticamente, estamos presenciando la defunción de ese sistema atroz y vil que explota al trabajador proletario en beneficio de unos pocos, donde los pobres cada día son más pobres y los ricos más ricos, además de otros tópicos fruto de la calentura fascista que, desde la casta política de todas las tendencias, contamina nuestros cerebros con polución estatista adornada de verborrea social.

Si tenemos en cuenta que, desde el poder, los autodenominados revolucionarios, pretenden convencernos que vivimos en una especie de paraíso de justicia social, ¿Cual es, entonces, la causa del calamitoso resultado del Plan Retorno del Migrante? ¿Por qué no regresan? ¿Por qué siguen intentando irse? La respuesta es sencilla: nadie huye del Capitalismo, se huye hacia el Capitalismo. Nunca se produce el flujo en la dirección contraria.

¿Qué tiene ese sistema que hace que la gente esté dispuesta a ARRIESGAR SU VIDA Y SU PATRIMONIO, para pasar sus fronteras?

La respuesta a esta pregunta la tiene un joven de nombre Adam Shepard. Este muchacho leyó un libro en su juventud donde se hablaba de la muerte del sueño americano, aquel que hablaba de Estados Unidos como la tierra de las oportunidades donde cualquiera puede salir adelante dignamente, respetando las libertades ajenas, sin asistencialismo del gobierno. Adam se sintió indignado por el argumento victimista de la autora del libro y quiso comprobar si tan triste escenario era cierto. Propuso un experimento: Eligiría un lugar al azar en el Estado de Carolina del Sur, donde no conociera a nadie, y se desplazaría a ese lugar con las siguientes condiciones:

Empezar prácticamente de la nada: 25 dólares, una mochila vacía, la ropa puesta y un saco de dormir

Convertirse en 1 año en un ciudadano con techo (compartido o no), con un coche que funcione, con 2.500 dólares en efectivo y la posibilidad de iniciar su propio negocio

Prohibiciones: no podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle, no podía hacer nada ilegal, no podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la regla más polémica, no podía utilizar su formación académica y título universitario para encontrar empleo.

Su aventura no fue fácil. ¿Se imaginan empezar de cero, con lo puesto y $25 en el bolsillo en un lugar donde no conocen a nadie? Adam no se quedó en la imaginación: lo puso en práctica. El azar le llevó a Charleston, Carolina del Sur. Fue muy duro. Encontró un lugar donde dormir en la Organización PRIVADA sin fines de lucro: "Crisis Ministries". Allí le cedían un rincón donde dormir a cambio de que ayudara limpiando, en la cocina y haciendo otro tipo de trabajos voluntarios para ayudar al sostenimiento de la organización. 70 días tuvo que vivir así, hasta que encontró y mantuvo un trabajo cargando muebles en una empresa de mudanzas por el tiempo suficiente como para ahorrar lo necesario para alquilar un departamento También pudo comprarse un vehículo, una anticualla destartalada, que tenía que prender con un desarmador y cuya ventanilla no funcionaba, pero era suyo, el orgulloso fruto de su esfuerzo y el respeto por la propiedad privada.

Para no alargar el cuento, en 6 meses Adam cumplió sobradamente los objetivos de su experimento, y a los 8 tenía en su cuenta cerca de $5000 ahorrados, y vivía con esfuerzo pero confortablemente, sin pedir caridad ni asistencia de las instituciones públicas.

La historia de Adam nos enseña que existen 3 factores importantes por los cuales una persona con $25 puede salir de la miseria extrema:

Respeto a la Propiedad Privada: en un país como Cuba, Adam Shepard se habría muerto de ASCO. No sería dueño del fruto de su trabajo para intercambiarlo por un techo donde cobijarse, o para ahorrarlo para comprarse un vehículo. En Ecuador, gracias a la Revolución Fascista de Alianza País, nadie podría haberle contratado por horas, privándole de oportunidades para construir su dignidad.

Actitud: dejar atrás el victimismo, no permitir que edulcoren tu oreja con macabras distorsiones de la realidad dirigidas a convencer al ciudadano que sólo el Estado puede solucionar tus problemas. Cuando uno toma las riendas de su propio destino, las posibilidades de triunfar en la vida se multiplican.

El Modelo de Sociedad basado en la Libertad: Los emigrantes nos lo han demostrado de forma inequívoca. Personas que no lograban progresar en Ecuador, se convierten en actores productivos exitosos con sólo ubicarse en sociedades donde se permite, se fomenta, se defiende y se admira el emprendimiento. Culturas donde el ánimo de lucro no es castigado ni ofendido. Países donde el éxito personal se mide por tu habilidad para solucionar los problemas o satisfacer las necesidades y deseos de tus semejantes. Estados donde, libremente, puedes encontrar el lugar donde tus deseos de superación y la valoración que la sociedad da a tu productividad, se emparejan en un lugar común de beneficio mutuo. Comunidades donde la escasez equivale a oportunidad y no a condena. Naciones donde la libertad individual es un tesoro que cada individuo procura y defiende. Donde el Estado es más árbitro que actor económico, y el poder se acerca al ciudadano. Allá donde el Mercado Distribuye la riqueza sin sancionar las libertades individuales no tiene sentido distorsionarlo con redistribuciones artificiales basadas en la coerción y la amenaza del uso de la violencia.

Acabar con la pobreza no es, por tanto, un problema de personas, sino de modelo económico. Nos han intentado vender teorías estúpidas, rayando en lo ridículo, como aquella que se decantaba por declarar a un determinismo genético, fruto de la supuestamente "tramposa" herencia española, mezclada con un imaginado servilismo prehispánico. Estupideces vergonzantes como la supuesta "maldición" (¿?) de poseer una naturaleza generosa llena de recursos, o el insostenible victimismo galeanista del saqueo de esos recursos por potencias extranjeras, parecen grabadas a hierro candente en el imaginario colectivo del latinoamericano promedio. La realidad es que vivimos en un modelo social absurdo y agobiante, con una casta política que nos miente y aturde convenciendo a las mayorías que es la solución siendo, en realidad, el problema.

En los modelos estatistas/mercantilistas, florece la corrupción, campea la ineficacia, abunda (en infame paradoja) la carestía , se recortan libertades y se premia, y empodera, a los improductivos. En contraste, cuanto más se acerca el modelo al Libre Mercado, más florece el emprendimiento, mejor se optimizan los recursos, se generan excedentes y la riqueza llega más y mejor a todos los ciudadanos.

El Libre Mercado, además, protege más y mejor a los que menos tienen: Crisis Ministries no recibe un centavo del Estado, no se financia quitándole a los ricos para darle a los pobres, no le roba a nadie bajo eufemismos como el cobro de impuestos, ofrece un servicio público de evidente utilidad social, sólo con los aportes voluntarios, (en dinero, en especie o en trabajo), de aquellos que quieren participar de su obra.

En un país como Cuba, ese tipo de iniciativas no se toleran fuera del Estado. En Ecuador se ataca desde la Presidencia de la República, a las personas que ceden su esfuerzo y patrimonio, voluntariamente, a obras majestuosas (verdaderamente majestuosas, no como la supuesta, anacrónica y envilecedora, majestad presidencial ) como la Casa del Hombre Doliente,

llamándolas "Viejas Peluconas" y "Cheerleders de Febres Cordero". Cuando esos esfuerzos son atacados, cuando el Estado exprime a los que producen para que los políticos de turno se pongan medallas ejerciendo de filántropos amantes de los pobres (o mejor decir, a juzgar por los resultados de sus acciones, amantes de la pobreza), estas iniciativas privadas se pierden, las labores se tornan ineficientes y los realmente necesitados dejan, eventualmente, de ser atendidos.

En nuestro país se regalan $35, todos los meses, a 1,658,673 personas. Todos los meses. Casi 60 millones de dólares TODOS LOS MESES.
700 millones de dólares al AÑO.
Cada una de esas personas reciben en un año 17 veces lo que recibió Adam para empezar su camino. ¿Qué es lo que sucede? ¿Cuál es el éxito de semejante inversión?

Un muchacho con $25 dólares, imponiéndose una camisa de fuerza que le impedía siquiera contactar con sus amigos o familiares en busca de apoyo, logra ahorrar $5000 en 8 meses, vivir en un departamento amoblado y tener carro propio.

Un Gobierno invierte 700 millones al año y, en pleno apogeo de la Revolución Ciudadana, no sólo no saca a nadie de la pobreza, sino que pasamos de 1,310,850 receptores del bono en Diciembre 2008, a casi 1,7 millones de receptores en Noviembre 2009. Casi 350,000 personas más enganchadas al asistencialismo, cuando el éxito de un programa así debería medirse en cuantas personas siguen el ejemplo de Adam y se valen por sí mismos.

Se dice pronto, pero 1,7 millones de personas son el 13% del total de población del Ecuador. Son el 17% de los mayores de 18 años de acuerdo a las estadísticas del censo electoral.

Aquí cabe hacer una reflexión importante sobre cómo MIENTE el Gobierno del Sr. Correa acerca de los datos de desempleo en el país: según Correa el desempleo es de apenas el 9%, (se jacta de tener niveles inferiores a España y otros países del primer mundo), ¿cómo es posible entonces que el 17% de la población en edad de trabajar reciba el Bono Solidario? ¿Por qué no aparecen en las estadísticas de desempleo?

No lo olviden nunca, el hecho de que Stalin luchara contra Hitler, no hace al ruso mejor que al alemán. Del mismo modo, que aventureros con labia, fantoches con ambiciones y caretucos presuntuosos, aparenten luchar contra los males de la partidocracia, no los hace ni diferentes ni mejores que los partidócratas. La realidad, y la historia, ponen, invariablemente, en el mismo lado del fracaso, la intolerancia y los abusos, tanto a fascistas, como a comunistas, mercantilistas, socialistas y al resto de colectivistas de todo pelaje, porque son la misma bestia maquillada con diferente polvera: Estatistas que se creen mejor que Ud.

La pobreza se combate defendiendo la vida, la libertad y la propiedad de los individuos por encima de cualquier villanía camuflada de falsos derechos positivos, o la búsqueda de un supuesto bien común. Ud, como cualquier ciudadano con sentido común, lo sabe. Si estuviera en la situación de Adam, con sólo $25 en su bolsillo, y se encontrara en un lugar donde no conocen a nadie, ¿dónde preferiría encontrarse: en Miami o en La Habana? Si le dijeran que tiene que empezar de cero, pero puede elegir en qué país del mundo empezar, con la condición de no conocer a nadie en dicho país: ¿se iría a Venezuela? ¿a Irán? ¿Ud. cree que se puede repetir, con éxito, el esperimento de Adam en Ecuador? Piénselo.

Nota: post dedicado a Hellkar, ese penitente del Correísmo siempre dispuesto a ofrecer una batalla ciega pero sincera, a favor del modelo estatista de la Revolución Ciudadana.

Recuerda enviar este link a todos los que quieras que participen de este Blog http://ecuadorsincensura.blogspot.com/

This posting includes an audio/video/photo media file: Download Now




1 comentario:

Euroactiva dijo...

Hola, queria invitarte a que agregues tu blog a soyecuatoriano.com
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego